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  • Homero.
    • Odisea, III, 1-3
El sol lleva la luz a los dioses y a los mortales.
    • Odisea, X, 137-139
Circe y Eetes, hijos de Helio y Perseis.
    • Odisea, XII, 260-388
Odiseo y sus compañeros llegan a la isla del dios Helio, donde pacen a su aire ovejas y vacas al dios consagradas. Circe y Tiresias habían recomendado a Odiseo no calar en esta isla. Apremiados por el hambre, los marineros desatienden las recomendaciones de Odiseo y degüellan unas cuantas vacas para comérselas. Percatado del sacrilegio, Helio pide a Zeus que castigue a los hombres de Ulises o, de lo contrario, entrará en el Hades y no habrá luz sobre la tierra. Zeus accede a castigar a la tripulación de Odiseo.


  • Hesíodo.
    • Teogonía, 371-


  • Píndaro
    • Olímpica VII, 58


  • Apolodoro
    • Bilbioteca, I, 2, 2
Eos (Aurora), Helio (Sol) y Selene (Luna) son hijos del titán Hiperión y de la titánide Tia.
    • Bilbioteca, I, 4, 6
Helio se unió a Rode, hija de Poseidón y Anfítrite.
    • Biblioteca, I, 9,1
Helio y Perseis son padres de Eetes (rey de los colcos), Circe y Pasífae (que se casó con Minos).
    • Biblioteca, I, 9, 25
Los argonautas pasaron ante la isla de Trinacia, donde vivían las vacas de Helio.
    • Biblioteca, III, 1,2
Pasífae, hija de hlio y Perseis, se casó con Minos, rey de Creta.


  • Apolonio de Rodas
    • Las Argonáuticas, III, 209
Jasón y sus compañeros admiran la magnificencia del palacio de Eetes, levantado por Hefesto como agradecimiento a Helio por acogerlo en su carro durante un momento en la lucha entre olímpicos y titanes.
    • Las Argonáuticas, IV, 591-627
La nave Argo penetra en el río Erídano y llega donde cayó Faetonte con el carro de Helio, tras ser herido en el pecho por el rayo ardiente. La laguna exhala el vapor de la calcinada herida y no hay ave que sobrevuele el lugar sin caer en las llamas. El lugar emana un hedor espantoso. En las orillas las Helíadas lloran la desgracia y de sus párpados caen al suelo gotas de ámbar, que llegan al río y se mezclan con su oleaje.
    • Las Argonáuticas, IV, 964-980
La tripulación de la nave Argo pasa por delante de la isla de Trinacia. La hija más joven de Helio , Faetusa, cuida de las ovejas y Lampecia, otra hija, de las vacas, blancas y de cuernos dorados.


Al ser ultrajado por Épafo poniendo en duda su paternidad, Faetón pide a su madre, Clímene, una prueba de su estirpe divina. La madre le jura haber sido engendrado por Helio, el Sol, pero, aún así, le insta a que vaya él mismo a la mansión paterna y lo confirme.
El palacio del Sol está fabricado con ricos materiales: oro, plata, marfil, y en la entrada destaca la puerta de dos hojas, en las que está esculpida una representación de la tierra con todos sus seres vivos, los mares que la envuelven y el cielo suspendido sobre ella.
Sentado en su trono Helio está acompañado por las Estaciones y otras divinidades relacionadas con el tiempo. Por la laguna Estigia jura a Faetón concederle el don que desee como prueba de paternidad. Faetón le pide el gobierno por un día del carro y los caballos. Intenta Helios disuadir al hijo con razonables argumentos pero no lo consigue, así que le da instrucciones sobre la conducción del carro.
Apenas comienza el recorrido ya se arrepiente Faetón de su osadía: en el cielo le aterran las fieras zodiacales, no controla las riendas, los caballos van desenfrenados por donde los lleva su impulso, la tierra arde toda, sus aguas se secan, el fuego penetra incluso en el Hades y la Tierra implora a Zeus la salvación. Con su rayo Zeus destruye a Faetón cuyo cuerpo cae en el río Erídano. Clímene recorrió el mundo entero hasta encontrar el túmulo donde las Náyades de Occidente lo han sepultado. Allí también le lloran sus hermanas las Helíades hasta ser convertidas en árboles de cuyas ramas gotea ámbar. Lamentó el suceso también Cigno, que fue convertido en cisne. Por su parte, Helio, disgustado por la pérdida de su hijo, queda resentido con Zeus y con sus caballos.



  • Antonino Liberal
    • Metamorfosis, 41



  • Higinio
    • Fábulas